12 de junio de 2009

La página 45

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Dicen que esta historia cruzó el mar allá por el ‘49. “Allá donde crecen los gitanos”, como solía decir mi abuela, con esa voz que callaba más de lo que decía. Todavía recuerdo el día en que tropecé con esta historia.

Ciertas tardes, cuando lograba escaparme del taller que mi abuelo tenía, donde arreglaba zapatos, donde nunca pude aprender el oficio, pegar una suela era todo un desafio y mi abuelo que era más astuto de lo que yo creía, ensayaba silencios o distracciones que daban vía libre a mis huidas. El destino era la gran biblioteca que habitaba el salón principal de la casa.

22 de mayo de 2009

Síndrome del alumno aplicado

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Nos enseñaron a desconfiar, a que todo esta bien mientras el otro no moleste. Nos enseñaron a que ese otro puede ser un enemigo, un contrincante o puede hacernos daño, mas nunca un compañero, siquiera un “prójimo”. Nos enseñaron a quedarnos con nuestras ideas y repudiar a cualquiera que las cuestione, mientras tallamos un abismo que nos sesga aun más.

Nos enseñaron que en las metrópolis los relojes avanzan cada vez mas rápido que saludar o hablar con un desconocido es una perdida de tiempo. Nos enseñaron a ser cadáveres vagando uno al lado del otro, y si una mirada osa cruzarse con otra, el fino hilo que las sostiene se quiebra antes de pronunciar una palabra, y las miradas levantan vuelo, escapan, como golondrinas, hacia horizontes inconexos.